El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AFD) cerró su congreso federal en Erfurt reafirmando su aspiración de llegar al poder en el país. Sus copresidentes, Alice Weidel y Tino Krupala, reelegidos para los próximos dos años, declararon que el partido está preparado para gobernar a nivel federal en 2029.
El encuentro estuvo marcado por multitudinarias protestas contra el partido. Según la policía, unas 31.000 personas se manifestaron, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 50.000. Se registraron bloqueos de carreteras, alteraciones del transporte público y algunos incidentes aislados, lo que llevó al despliegue de miles de agentes.
La co-líder del partido, Alice Weidel, calificó de "vándalos y agresores" a los manifestantes que generaron incidentes, diferenciándolos de las protestas pacíficas consagradas en la constitución. Denunció que periodistas fueron heridos y se organizaron persecuciones durante las manifestaciones.