Una trabajadora administrativa relata que, a pesar de haber cobrado su aguinaldo, este se destinó íntegramente al pago de deudas acumuladas, sin dejar margen para gastos adicionales o imprevistos.
La mujer explica que, si bien llega a fin de mes con sus ingresos regulares, la carga de deudas es considerable. El aguinaldo, que esperaba que le brindara un alivio, fue absorbido por compromisos financieros preexistentes, dejándola en la misma situación de endeudamiento.
A pesar de la apremiante situación, la trabajadora mantiene una actitud de resiliencia, pero enfatiza la dificultad de la coyuntura económica que obliga a priorizar el pago de deudas por encima de cualquier otro gasto.