Voluntarios en Venezuela trabajan incansablemente para ayudar a los damnificados por un terremoto, incluso trabajando 24 horas seguidas y turnándose para poder descansar y comer.
A pesar de la tristeza por la tragedia que afectó a su país, los voluntarios expresan la necesidad de tender una mano amiga a los venezolanos afectados, quienes lo han perdido todo.
Uno de los voluntarios relató su experiencia en La Guaira, una de las zonas más afectadas, describiendo la devastación con edificios derruidos y familias buscando a sus seres queridos entre los escombros.
La solidaridad se manifiesta en turnos de trabajo, donaciones de ropa, insumos y agua, y en el apoyo mutuo entre los voluntarios para sobrellevar la difícil situación.