La llegada de altos funcionarios de Estados Unidos a Venezuela tiene como objetivo supervisar la distribución de ayuda humanitaria tras los terremotos. Se critica la excesiva burocracia y los protocolos implementados por el gobierno de Delcy Rodríguez, que han generado lentitud en la entrega de insumos esenciales.
La presencia estadounidense busca mayor transparencia y agilidad, cruciales ante la escasez de carpas, alimentos y medicamentos, así como el riesgo de focos infecciosos y la necesidad de atención a enfermos crónicos.