En Venezuela, más de 16.000 personas damnificadas por el terremoto se encuentran en campamentos provisionales. El gobierno de Delcy Rodríguez busca reubicarlos en albergues con servicios básicos, pero algunos temen no ser censados para recibir viviendas permanentes o créditos hipotecarios.
Estudiantes y voluntarios organizan la recolección y reciclaje de donaciones, transformando ropa en mal estado en colchonetas y mantas. Se prioriza la entrega de ayuda a centros específicos para asegurar su distribución.
Familiares de presos políticos anuncian una vigilia en honor a las víctimas del terremoto y en protesta por la detención de opositores. Se reporta la necesidad urgente de medicamentos para atender a los heridos en los refugios.