Las vacaciones de invierno en Bariloche se presentan como una opción costosa, inaccesible para gran parte de la población argentina debido a la situación económica. Los precios de la temporada de esquí, similares a los del año pasado, elevan la barrera de entrada, convirtiéndola en un destino exclusivo para sectores de alto poder adquisitivo.
A pesar del frío y la falta de nieve natural en algunas pistas, que obligan al uso de nieve artificial, la expectativa para julio es moderada, con reservas de turistas brasileños. Sin embargo, la nieve escasea y las pistas no están a pleno rendimiento, lo que genera dudas para agosto. El turismo estudiantil, si bien se paga en cuotas, también enfrenta precios elevados, haciendo que el esquí sea un lujo para pocos.