Las vacaciones de invierno en Argentina presentan un panorama desalentador debido a los altos costos. Viajar a Bariloche, por ejemplo, se ha vuelto una fortuna, con precios elevados que limitan el acceso a la temporada de esquí, que se mantiene cara en comparación con el año anterior.
La ola de frío en el país contrasta con el calor en Europa, pero la realidad económica argentina impide disfrutar de estos destinos para la mayoría. El esquí se considera una actividad exclusiva para ricos, y la temporada alta es muy inaccesible, incluso para el turismo estudiantil que se paga en cuotas a largo plazo.