En La Guaira, una de las regiones más golpeadas por los sismos en Venezuela, se reporta una urgente necesidad de herramientas y más voluntarios para ayudar en la remoción de escombros. La escasez de alimentos para los rescatistas es crítica, quienes claman por proteína y alimentos preparados para poder continuar sus labores.
La falta de acceso a la cadena de distribución de alimentos y la ausencia de comercios abiertos dificultan la obtención de víveres para la población afectada y los equipos de rescate. La situación exige una respuesta inmediata para paliar la crisis humanitaria.