El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, es señalado como un claro ejemplo de la pérdida de instituciones que contienen los instintos de nepotismo y clientelismo, según el análisis de Fukuyama.
Durante la presidencia de Trump, las normas de gestión de conflictos de interés se volvieron obsoletas y él mismo presumía de ello, evidenciando una preocupante involución en la lucha contra la corrupción en Estados Unidos, lo que Fukuyama ya advertía en la década pasada.