Las "tarantulas" son una nueva modalidad delictiva donde mujeres seducen a hombres, a menudo a través de redes sociales o aplicaciones, para luego asaltarlos en zonas como el estacionamiento de Villa Soldati. Las víctimas son atraídas con la promesa de un encuentro íntimo y, al momento de subir al ascensor o llegar a la puerta del departamento, son atacadas por dos hombres que les roban sus pertenencias y vacían sus billeteras virtuales utilizando datos biométricos.
La investigación, liderada por José María Campagnoli, unificó varias denuncias. Se determinó que las delincuentes utilizaban perfiles falsos en redes sociales y fotos que comparaban con registros del Renaper. Tras el robo, realizaban extracciones y transferencias de dinero a través de billeteras virtuales. Se sospecha que los hombres que perpetraban los golpes podrían ser familiares de las mujeres, ya que en algunos casos compartían el mismo apellido.
A diferencia de las "viudas negras" tradicionales, que podían usar sedantes y buscaban robar en las casas de las víctimas, las "tarantulas" operan de forma más rápida y violenta, a menudo en lugares públicos o semipúblicos. La investigación se centró en el seguimiento de la ruta del dinero y en el análisis de los perfiles de las redes sociales utilizadas.