La inseguridad se cierne sobre las zonas afectadas por el terremoto en Venezuela, con reportes de saqueos y robos tanto por parte de damnificados desesperados como de miembros de las fuerzas de seguridad.
En La Guaira, epicentro de la tragedia, se han evidenciado robos en hogares derrumbados y tiendas, mientras que algunos uniformados han sido sorprendidos "con las manos en la masa" sustrayendo bienes.
La falta de presencia policial y militar para garantizar la seguridad ha generado un clima de desconfianza y temor entre la población, que ya de por sí enfrenta la pérdida de sus hogares y seres queridos.
El periodista Miguel, presente en el lugar, expresa su indignación ante la situación, calificando de lamentable que, en medio de la tragedia, la delincuencia y la corrupción prosperen, afectando a quienes más necesitan apoyo y protección.