El rescatista venezolano Víctor González relató las dificultades iniciales de las operaciones de rescate en Venezuela, donde la falta de equipamiento tecnológico obligó a depender de métodos manuales y a emplear entre cuatro y ocho horas solo para acceder a las primeras víctimas.
La situación cambió drásticamente con la llegada de ayuda internacional, que aportó cámaras, detectores de sonido y perros K9, agilizando significativamente las labores. González enfatizó la importancia de esta tecnología para reducir los tiempos de respuesta y aumentar las posibilidades de salvar vidas.
La pregunta sobre por qué no se contaba con estos equipos previamente resalta la falta de preparación ante catástrofes de esta magnitud. La voluntad de los rescatistas era innegable, pero la carencia de recursos adecuados marcó un antes y un después en la efectividad de las misiones.