Se debatió sobre la implementación de pausas de hidratación en los partidos de fútbol, criticando su duración y el impacto en la dinámica del juego. Los espectadores en el estadio manifestaron su descontento con silbidos.
Se consideró que estas pausas benefician a los equipos más débiles y que su principal función parece ser la exhibición de publicidad. La música alta en los estadios durante estos intervalos también fue motivo de queja, desvirtuando la experiencia del hincha.