La campaña de Paraguay en el Mundial es calificada como un acto de resiliencia, superando un mal inicio y logrando resultados históricos como la victoria ante Alemania y un partido competitivo contra Francia.
Se resalta que el equipo paraguayo se ha consolidado como un rival a respetar, dejando atrás la imagen de equipo del fondo para posicionarse como un contendiente serio en el ámbito internacional.