José relata cómo su familia estaba separada y su padre sufría de cirrosis y adicción al alcohol. Al escuchar sobre el propósito del "agua viva", decidió aferrarse a él, llevando fotos de su padre y visualizando que él mismo tomaba el agua. Rociaba también las pertenencias de su padre con el agua consagrada.
A pesar de que los médicos pronosticaron una semana de vida para su padre y la posible amputación de sus piernas debido al hígado destruido, han pasado meses y su estado ha mejorado notablemente. Él participa en las reuniones, ha dejado los vicios y ahora es un padre amoroso y atento. La enfermedad se ha alargado y él ha abandonado el alcohol, mostrando una recuperación que se atribuye al propósito del agua viva.