Noruega se perfila como candidata tras su contundente victoria sobre Brasil, un gigante que, según el análisis, ha perdido su identidad histórica. Esta falta de identidad es vista como la causa principal de su caída.
A pesar de haber estado en un grupo con selecciones como Francia, Senegal e Irak, Noruega ha demostrado un juego inteligente y una gran actuación, consolidándose como un fuerte contendiente en el torneo.