El Mundial de Fútbol genera un impacto económico significativo, alterando los patrones de consumo y beneficiando a ciertos sectores mientras otros quedan relegados. Las empresas anticipan estos cambios y calculan sus estrategias en función de ellos.
Sectores como la gastronomía, la electrónica y la indumentaria deportiva experimentan un auge. En el caso de la electrónica, se observa un incremento interanual del 70% en la venta de televisores y computadoras, impulsado por la proximidad del evento deportivo.
La cerveza, una categoría que venía en declive, también muestra un crecimiento del 3% gracias al Mundial. El efecto delivery y las aplicaciones de comida registran picos de hasta 148% en la previa de los partidos de Argentina. Además, se proyecta que la camiseta de Argentina sea la más vendida, con 2.700.000 unidades estimadas, impulsada por la figura de Lionel Messi.
Las suscripciones de streaming también se benefician, especialmente aquellas que transmiten deportes en vivo, un fenómeno más reciente que se consolida con este Mundial. Se anticipa una futura fragmentación de disciplinas por suscripción a plataformas específicas.
En los supermercados, el pico de venta se da en la previa de los partidos, con un aumento en snacks y alimentos para picar. Las antenas digitales y accesorios de TV también experimentan un pico de tendencia de búsqueda en Google, como alternativa para acceder a las transmisiones abiertas.