Se comenta la temprana visión sobre Lionel Messi como un jugador excepcional. Quienes lo vieron entrenar o jugar en sus inicios percibieron su potencial para convertirse en un futbolista consagrado y distinto a los demás, incluso antes de alcanzar la fama mundial.
Se menciona una anécdota de alguien caminando abrazado con Messi en el estadio, expresando admiración por su grandeza y la risa del futbolista ante el gesto. También se hace referencia a una deuda de seiscientos mil dólares que Mauro tiene pendiente.