La Gran Pagoda del Ganso Salvaje, construida originalmente en el año 652 durante la dinastía Tang, alberga leyendas sobre su nombre. Una de ellas narra cómo un ganso caído del cielo llevó a los monjes a construir la pagoda en su honor, como señal para que dejaran de comer carne.
La pagoda fue erigida para guardar escritos traídos de la India por el monje Jean Juan. Su construcción original, de tierra y madera, se deterioró y fue reconstruida varias veces, llegando a tener siete pisos. Dentro, se puede apreciar la influencia del budismo y su entorno.