Una comerciante de Lanús, de 55 años y con problemas de salud, reaccionó con indignación y violencia tras descubrir que una clienta le robó un par de calzas. La dueña del local, que trabaja junto a su hija, persiguió a la ladrona y la golpeó en plena calle.
La vendedora, visiblemente alterada, increpó a la ladrona y a la policía, expresando su frustración por el esfuerzo diario para mantener el negocio a flote y la falta de consideración de quienes roban. La situación, aunque violenta, refleja la desesperación de muchos comerciantes ante la inseguridad.