Las autoridades portuguesas trabajan para controlar un incendio forestal activo en Bucela, centro del país, que ya ha calcinado al menos 10.000 hectáreas. Más de 1.100 bomberos y 120 militares españoles colaboran en las labores de extinción.
El fuego avanza en una zona de difícil acceso, y los esfuerzos se centran en contener su propagación y proteger las áreas habitadas. La magnitud del incendio ha requerido un importante despliegue de recursos humanos y materiales.