Los hospitales venezolanos operan bajo una compleja emergencia humanitaria, con una capacidad reducida incluso antes del reciente terremoto. A pesar de la escasez de insumos, se han logrado entregar algunas donaciones médicas.
La reanudación de clases se vislumbra incierta, con universidades y colegios afectados por la tragedia. Se reportan fallecimientos de estudiantes, lo que agrava la situación educativa y eleva la preocupación por el retorno a la normalidad.