En Colombia, el conflicto armado, que se extiende por más de seis décadas, ha visto una alarmante proliferación de publicaciones en redes sociales que promocionan a grupos armados. A pesar del acuerdo de paz de 2016 y los intentos de negociación del gobierno, la violencia persiste, alimentada por el narcotráfico y la minería ilegal.
Estos grupos, herederos de organizaciones revolucionarias y contrarrevolucionarias, cuentan con más de 27,000 miembros, una cifra en aumento. Un aspecto particularmente preocupante es el reclutamiento de jóvenes, incluyendo menores de 18 años. Según la ONU, el número de menores reclutados ha aumentado un 320% entre 2019 y 2024, siendo las redes sociales una herramienta clave para atraerlos.