El gobierno de Javier Milei se perfila como el más reformista de la historia argentina, impulsando leyes clave como la de inocencia fiscal, régimen penal juvenil y ley de zonas frías. Se critica al kirchnerismo por el uso discrecional de subsidios y la generación de déficit fiscal.
Se destaca la transferencia de jurisdicciones judiciales de la Nación a la Ciudad de Buenos Aires, un proceso iniciado en 1994 pero paralizado hasta ahora. La medida busca agilizar el sistema judicial y mejorar la eficiencia.
El diputado Agustín Monteverde y el senador Alejandro Fargosi coinciden en la necesidad de estas reformas para sacar al país del estancamiento y la inmoralidad generada por políticas populistas. Se enfatiza la importancia de la moral como política de Estado y la necesidad de que la sociedad comprenda que los subsidios no surgen de la nada, sino que se financian con recursos de otros ciudadanos.