El análisis se centra en la crisis del fútbol brasileño y su contraste con la solidez del fútbol argentino. Se destaca que Argentina es la única selección sudamericana importante que resiste el embate empresarial y mantiene su esencia como asociación sin fines de lucro.
Se critica la transformación de los clubes brasileños en sociedades anónimas, dedicadas a la compra de jugadores y perdiendo su identidad. La contratación de Neymar, a pesar de su condición física, y la falta de laterales son ejemplos de esta decadencia.
La comparación con Italia, otra potencia futbolística en crisis, es inevitable. Brasil, a pesar de su rica historia y ser pentacampeón del mundo, atraviesa un período de 28 años sin levantar la copa, evidenciando problemas estructurales y una pérdida de la "alegría" y la "temibilidad" que caracterizaban su juego.