Las escuelas especiales se encuentran en una situación crítica, endeudadas por no poder afrontar los gastos necesarios para mantener su funcionamiento y evitar el cierre. El problema radica en el bajo nomenclador que no cubre los costos de salarios, infraestructura, alimentación y transporte.
Se explicó que el nomenclador debería ser más alto para permitir que las escuelas y los transportistas puedan sostenerse. La falta de recursos está llevando al cierre de algunas instituciones, dejando a los estudiantes sin un espacio fundamental para su desarrollo.