Se proyecta una elección presidencial similar a la de 2003, con múltiples candidatos y sin una clara polarización inicial. Se anticipa que el peronismo no tendrá un candidato único y que la izquierda, con Miriam Bregman a la cabeza, presentará su propia opción. Incluso se considera la posibilidad de una alianza entre la izquierda y parte del peronismo.
La centro-derecha presentará sus propios candidatos, además de Milei, si este busca la reelección. La fragmentación del panorama político podría llevar a que ningún candidato despunte significativamente, abriendo la puerta a una segunda vuelta con resultados inciertos. La figura de Santilli es mencionada en este contexto de reconfiguración política.