Se cuestiona la excesiva implementación de la tecnología en el fútbol, como el VAR, sugiriendo que busca la perfección pero podría estar más ligada al mundo de los negocios y las apuestas.
Se menciona la posibilidad de que las modificaciones en las reglas del juego, como los tiempos de 25 minutos, estén influenciadas por intereses comerciales y de publicidad.
Se establece una conexión entre el VAR y el mundo de las apuestas online, advirtiendo sobre los riesgos de endeudamiento y la facilidad para acceder a estas plataformas, a pesar de las restricciones para menores.