Se cuestiona por qué jugadores de la selección paraguaya, a pesar de su potencial, no pueden jugar en equipos como River Plate, mientras que otros sí lo hacen contra potencias como Alemania y Francia.
Se resalta la difícil situación de algunos jugadores, que incluso tuvieron que vender sus pertenencias para salvar a sus hijas, y se enfatiza la necesidad de que el dinero ganado se reinvierta en el fútbol formativo y en obras para el país, buscando un nivel de exigencia mayor y la participación constante en mundiales.