La escasez de recursos básicos como medicamentos y ropa se agudiza entre los damnificados por el terremoto, quienes deben recurrir a la ayuda de familiares en el extranjero para reponer lo perdido.
La testigo relata cómo su suegro, a pesar de haber perdido todas sus pertenencias materiales, pudo ser auxiliado por sus hijos, quienes se encargaron de proveerle medicamentos, ropa y un teléfono nuevo. Sin embargo, la situación es desesperada para muchos otros que se quedaron sin nada.
La hermana del esposo de la testigo, quien vivía en la zona de Caribe, se encuentra desaparecida tras el colapso de su edificio. La geografía de La Guaira, entre montaña y mar, fue un factor determinante en la magnitud de la tragedia.
La falta de recursos básicos como gasolina y la escasez de alimentos, agravada por saqueos en tiendas de comida, complicaron aún más la situación. La improvisación y la falta de respuesta de las fuerzas de seguridad obligaron a los ciudadanos a autoorganizarse para la búsqueda y el rescate.