Se narra la continuidad de la tradición familiar en la producción de naranjas en Villa del Rosario. Cuatro hermanos han formado una sociedad para seguir con el negocio iniciado por su abuelo y continuado por su padre, demostrando un fuerte compromiso con el legado familiar.
Se relata cómo, desde pequeños, los hermanos eran llevados a las plantaciones para involucrarse en la cosecha. La pasión por el trabajo en el campo cítrico es evidente, y se expresa la idea de que esta actividad es lo que saben hacer y lo que les apasiona.