Se compara la actitud de Kylian Mbappé y Lionel Messi tras partidos importantes, criticando la reacción del francés hacia el arquero paraguayo Orlando Gil.
Se describe el gesto de Mbappé gritándole en la cara a Gil después del partido, contrastándolo con la humildad y el saludo deportivo de Messi en situaciones similares, como con el arquero de Cabo Verde.
Se enfatiza que la actitud de Messi, al saludar respetuosamente a sus rivales, demuestra su calidad humana y fortalece el cariño del público, mientras que la de Mbappé se considera innecesaria y poco elegante para una figura de su talla.