La selección brasileña de fútbol atraviesa una profunda crisis, sumando 24 años sin ganar un Mundial y acumulando fracasos consecutivos en la competición.
El reciente desempeño ante Noruega, donde a pesar de no ser un partido destacado del rival, Brasil no logró imponerse, remarca la debilidad del equipo. La recurrencia a entrenadores argentinos, que se suponía traería orden, no ha sido suficiente para revertir la situación.
El análisis del partido sugiere que Noruega, a pesar de no jugar su mejor encuentro, se vio favorecida por errores defensivos y la actuación de su arquero, quien a sus 35 años demostró un nivel excepcional.