Rusia enfrenta una crisis de combustible que provoca largas colas y precios disparados, como resultado de la escalada de ataques ucranianos contra la infraestructura energética rusa. La reducción del suministro de gasolina y diésel ha generado restricciones en la mayoría de las regiones del país.
A pesar de la escasez de combustible, las ventas de coches eléctricos e híbridos han experimentado un notable aumento. En los primeros cinco meses del año, las ventas de vehículos híbridos nuevos subieron un 125% interanual, y las de coches totalmente eléctricos un 19%. Vladimir Putin reconoció la existencia de problemas de escasez, aunque la calificó de no crítica.