Tras finalizar el secundario, Martín Sito Cochi se inscribió en actuación y dirección, pero la exigencia de sus entrenamientos de boxeo y las dificultades económicas de la época (2002) le impidieron continuar. La rutina de viajar diariamente desde Brandsen a Capital y luego a Quilmes para entrenar era extenuante.
La crisis económica en Argentina dificultó aún más la situación, obligándolo a tomar la difícil decisión de priorizar el boxeo sobre sus estudios artísticos. Esta elección marcó un punto de inflexión en su desarrollo personal y profesional.