Un equipo de buzos y científicos trabaja en el monitoreo de una especie de coral cerebro, buscando recolectar muestras para asegurar su reproducción y supervivencia.
Los corales liberan paquetes con sus crías después de la luna llena, y los buzos deben actuar rápidamente para obtener muestras genéticas que permitan crear un genotipo más resistente.
Este proceso de fertilización y desarrollo en laboratorio, seguido de un periodo en viveros submarinos, es crucial para recuperar los arrecifes, aunque se advierte que es necesario un cambio global para frenar el cambio climático.
El segmento destaca la labor de conservacionista como Micael, quien a través de Fundemar dedica su vida a cuidar el mar, promoviendo la idea de que "solo se protege lo que se ama y solo se ama lo que se conoce".