El Chavo se queja de que cada vez que llega a la vecindad, lo reciben con un golpe. Amenaza con jalarle la cabeza, pellizcarle los brazos y darle patadas si no le devuelven sus zapatos.
A pesar de las amenazas, se le informa que sus zapatos serán regalados a un pobre, lo que provoca la indignación del Chavo. La situación se intensifica con la llegada de alguien que reclama el pago de la renta.