Fabián Calle describió el escenario internacional como un momento de transición donde "un mundo muere y otro está naciendo", dejando a Argentina en una "sala de partos llena de convulsiones".
Subrayó que el interés nacional argentino debe definirse de forma independiente a los de las potencias, sin necesariamente ser opuesto, y que la política exterior es un reflejo de la política interior.
Calle enfatizó que Argentina lleva un siglo sin definir sus intereses comunes, lo cual es un obstáculo para la construcción de una política exterior sólida.