Se reflexiona sobre la excesiva confianza que podría generar la posibilidad de jugar contra Egipto, especialmente después del desempeño de Argentina contra Cabo Verde. Se advierte sobre la necesidad de no subestimar a ningún rival.
Se recuerda que el Mundial de Qatar tuvo dos momentos clave: la derrota inicial contra Arabia Saudita y la eliminación de Brasil por Croacia, que impulsaron al equipo. Se especula si la eliminación de Brasil podría generar una liberación similar en el equipo argentino.
Se discute la posible influencia de otros equipos como Francia, Portugal y España en el camino de Argentina, aunque se enfatiza que el principal problema reside en el propio equipo argentino y su falta de funcionamiento colectivo, a pesar de las individualidades.