El entrenador Gustavo Alfaro se despidió de la selección paraguaya de fútbol con un mensaje crítico hacia la dirigencia, apuntando a la falta de infraestructura y la necesidad de cambios profundos.
Alfaro expresó su deseo de haber llegado más lejos en la Copa del Mundo y lamentó las limitaciones que enfrenta el fútbol paraguayo, señalando que sin mejoras en las bases, es imposible aspirar a tener una selección competitiva a nivel internacional.
El técnico criticó la "venta de humo" de algunos entrenadores que priorizan el "jugar lindo" por sobre los resultados, y defendió su enfoque en la clasificación y la competitividad, aunque reconoció que le hubiera gustado lograr más.
Se mencionó que Paraguay tendrá un partido en el Mundial 2030, lo que genera expectativas sobre posibles mejoras futuras, pero Alfaro se va con la "pena" de no haber podido llevar al equipo más lejos.