Guillermo Donay del INTA destaca la importancia del agua disponible en el perfil del suelo para definir el potencial de rendimiento del trigo. La decisión de sembrar o no el cultivo se basa en un estudio previo del suelo para determinar la cantidad de agua útil.
Se considera un umbral de 100 a 200 milímetros de agua útil, dependiendo de la zona y el potencial productivo. Las lluvias de primavera (septiembre-octubre) también contribuyen al sistema productivo. El trigo es eficiente en el uso del agua, y cada 10-20 milímetros en el suelo pueden traducirse en producción de granos.