El acuerdo prenupcial entre Taylor Swift y Travis Kelce establece que la fortuna de la cantante, estimada en más de 2.000 millones de dólares, se mantendrá separada. Los bienes actuales y futuros de Swift no podrán ser tocados por Kelce, a menos que existan negocios en común.
Una cláusula particular del acuerdo impide a Swift componer canciones sobre su relación o su ex pareja en caso de separación. Los abogados de Kelce buscaron asegurar que la artista no pueda ventilar detalles íntimos a través de su música, como Shakira lo hizo tras su separación de Piqué.
En cuanto a los gastos compartidos, se presume que ambos podrían tener una cuenta en común para cubrir gastos diarios, aunque se especula que la mayor parte de los mismos recaería en Swift, dada su abrumadora fortuna.