Kiribati genera hasta el 70% de sus ingresos públicos mediante la venta de licencias de pesca de atún a países como Japón, China, Estados Unidos y la Unión Europea. Estos ingresos son cruciales para su economía.
Ocho países del Pacífico, incluyendo Kiribati, forman el Acuerdo de Nauru para gestionar el acceso pesquero en una zona que contiene aproximadamente una cuarta parte del atún mundial. Esta área, de casi 15 millones de kilómetros cuadrados, es mayor que la superficie continental de Estados Unidos. A través de este acuerdo, las islas del Pacífico buscan aprovechar sus recursos pesqueros mientras protegen sus océanos, aunque enfrentan desafíos como la pesca ilegal.