El 84% de las personas ha cambiado sus hábitos de consumo, modificando marcas y reduciendo gastos en otras áreas como viajes.
Se percibe una adaptación a una nueva forma de consumo, no necesariamente ligada al bienestar, en un contexto de estabilización macroeconómica.
La gente se está adaptando a una nueva realidad de consumo, lo que implica cambios significativos en sus patrones de compra y gasto.