Miles de profesionales venezolanos en el exilio sienten impotencia al no poder ayudar a sus compatriotas afectados por tragedias, según relató Carolina en un informe. El reclamo político es palpable ante la imposibilidad de tender una mano a quienes sufren.
En las zonas más afectadas, las palabras que más resuenan en los testimonios son soledad, bronca e impotencia, reflejando el shock de las primeras horas tras la catástrofe.