Benjamin Cohen se siente mucho mejor y pide pepinillos y sal, pero se le dice que no. Se explica que la ventana se deja entreabierta por tradición, en caso de que algún extraño hambriento llegue y desee unirse a ellos, aunque no tengan raciones.
Se le recuerda a Benjamin que él es Benjamin Cohen, no Ben Dalton. Se le pregunta si no sabía que los judíos también rezaban, a lo que se responde que todos comen y deben dar gracias. Melvi pide las oraciones.