Se critica duramente al régimen chavista por su presunta negligencia y corrupción en la gestión de la tragedia del terremoto en Venezuela. Se mencionan actos de saqueo de pertenencias de las víctimas y la actitud de Diosdado Cabello al impedir el trabajo de los rescatistas.
Elisa considera que la tragedia no es solo natural, sino que tiene un fuerte componente político, resultado de años de desatención y destrucción del Estado por parte del régimen. Se compara la situación con el terremoto de 1967, señalando que las autoridades ignoraron las advertencias sobre la falla sísmica.