Se analizan las pirámides de Teotihuacán en México, y la creencia de que no fueron construidas por los pueblos originarios, sino por dioses.
Se destaca el uso de mica, un material transmisor de energía, en los techos de las casas de Teotihuacán, a pesar de que los yacimientos más cercanos se encuentran a 400 km de distancia. Esto sugiere un conocimiento avanzado para la época.
La "historia oficial" no explicaría estos enigmas, como tampoco la presencia de pirámides en culturas que no se conocieron entre sí.