Una clienta acude a una joyería para tasar y vender joyas antiguas que encontró en la casa de su madre. Entre las piezas se encuentran tres lingotitos suizos, anillos de oro blanco, un reloj de bolsillo antiguo y un broche con piedras preciosas.
La tasadora evalúa las piezas, identificando algunas como pertenecientes al siglo XIX y con materiales como oro blanco, diamantes y esmeraldas. La clienta se muestra sorprendida por la cotización de 17.500.000 pesos, que planea usar para los gastos de su madre y un viaje a Francia.