Se aborda la compleja situación de los venezolanos que, a pesar de la tragedia, deben continuar trabajando por necesidad, generando angustia al sentir que dejan de lado lo sucedido. La salud mental de la población se ve seriamente comprometida.
Se menciona el caso de Natalia, quien tuvo que consolar a su hijo, explicándole que no pueden recuperar su cocina por ahora. El niño llora extrañando su hogar, su cama y su vida anterior. A pesar de la tristeza, se resalta la fortaleza con la que enfrentan la situación.